Un amor tras los muros

Partagez:

Sophie y Karim llevaban casi tres años trabajando en la misma empresa. Al principio, no eran más que simples compañeros. Se saludaban por la mañana, a veces compartían un café y se ayudaban mutuamente cuando una tarea se volvía demasiado complicada.

Luego, poco a poco, algo cambió.

Karim siempre se daba cuenta cuando Sophie había tenido un mal día. Discretamente, le dejaba un café en el escritorio con una pequeña nota: «Ánimo, lo conseguirás».

Sophie, por su parte, conocía sus costumbres a la perfección. Sabía cuándo estaba estresado, cuándo necesitaba silencio e incluso cuándo fingía estar bien.

Un viernes por la tarde, tras una larga jornada, fueron los últimos en salir de la oficina.

—¿Quieres caminar un poco? —preguntó Karim.

Sophie aceptó.

Terminaron en un pequeño patio tranquilo, detrás de un edificio en construcción. Sentados contra una pared de ladrillo, hablaron durante más de una hora.

Hablaron de sus sueños, sus fracasos y sus miedos.

Entonces, Sophie bajó la mirada.

—Sabes… intenté no encariñarme contigo.

Karim sonrió con suavidad.

—Yo también.

Ella levantó la cabeza.

—Y no funcionó.

—En absoluto.

Se hizo el silencio entre ellos.

Por primera vez, dejaron de comportarse como simples compañeros.

Karim le tomó la mano con delicadeza.

—No sé adónde nos llevará esto, Sophie. Pero sé una cosa: desde que entraste en mi vida, mis días tienen otro color.

Sophie sonrió con los ojos brillantes.

—Entonces, tal vez deberíamos dejar de fingir que esto es solo una amistad.

Se quedaron allí unos instantes, cogidos de la mano, conscientes de que su relación iba a cambiar. El lunes siguiente, en la oficina, nada parecía diferente.

Trabajaron como de costumbre, intercambiaron expedientes y asistieron a las reuniones.

Pero cuando se cruzaron en el pasillo, bastó una simple mirada.

Ahora compartían un secreto: dos compañeros que, sin haberlo planeado, se habían enamorado.

Partagez:

Articles Simulaires

Partager
Partager